Si a las once ya estás buscando algo en la máquina de la oficina, el problema no suele ser cuánto desayunas, sino qué. Un desayuno con mucho azúcar y poca proteína se digiere rápido y te deja con hambre enseguida.
Lo que hace que un desayuno sacie
- Proteína: huevo, yogur natural, queso fresco, legumbres o frutos secos.
- Fibra: pan integral de verdad, avena, fruta entera (mejor que en zumo).
- Algo de grasa saludable: aceite de oliva, aguacate, nueces.
No hace falta que estén las tres cosas siempre, pero con dos ya se nota la diferencia.
Cinco ideas para cualquier día
- Tostada integral con tomate, aceite y un huevo a la plancha o cocido.
- Yogur natural con avena y fruta troceada. Si lo necesitas dulce, una cucharadita de miel basta.
- Porridge de avena hecho con leche o bebida vegetal, con canela y un puñado de nueces.
- Tostada con queso fresco y aguacate, y una pieza de fruta.
- Hummus con pan integral y unos tomates cherry: también vale para desayunar.
Si no tienes hambre por la mañana
No pasa nada por desayunar más tarde. Lo importante es no llegar a la comida con un hambre que te haga comer deprisa. Un yogur o una pieza de fruta a media mañana puede ser suficiente.
Si tienes diabetes, una intolerancia o estás embarazada, pide cita: las pautas generales pueden no servirte.
Artículo de ejemplo de un negocio ficticio. La información es general y no sustituye la consulta con un profesional sanitario.


